Nefrectomía parcial
La nefrectomía parcial consiste en la extirpación una parte del riñón permitiendo eliminar únicamente el tumor y conservando la mayor parte sana de dicha unidad renal. Es un procedimiento que requiere de anestesia general e ingreso hospitalario.
La nefrectomía parcial laparoscópica se realiza a través de pequeñas incisiones en el abdomen. Este enfoque mínimamente invasivo, se compone de una técnica avanzada en la cual se liga temporalmente la arteria del riñón para extirpar el tumor, con alta precisión y seguridad. Posteriormente se realiza una compleja sutura para evitar el sangrado del riñón o la fuga de la orina. La técnica laparoscópica ofrece al paciente importantes beneficios como una recuperación más rápida, menos dolor y una estancia hospitalaria corta.
La nefrectomía parcial robótica supone un avance frente a la laparoscopia, en este caso se realizan las mismas pequeñas incisiones pero los instrumentos de trabajo están acoplados al sistema robótico Da Vinci y son manejados por el cirujano desde una consola. La gran ventaja que aporta este sistema robótico es que los instrumentos de trabajo permiten la angulación en su punta y esto hace que todos los movimientos durante la cirugía sean mucho más precisos. Este abordaje está especialmente indicado en nefrectomías parciales complejas a causa de tumores de gran tamaño o localizados en zonas delicadas del riñón. Pretende preservar la parte sana de este órgano, con el mínimo riesgo posible de complicaciones posteriores.




Nefrectomía radical
La nefrectomía radical o total consiste en la extirpación de uno de los dos riñones y se indica generalmente para tratar tumores renales aunque también puede ser necesaria cuando el riñón no funciona adecuadamente y produce dolor importante o infecciones que no pueden ser eliminados mediante técnicas conservadoras. Este procedimiento requiere de anestesia general e ingreso hospitalario.
La nefrectomía radical laparoscópica se realiza a través de pequeñas incisiones en el abdomen. Este enfoque mínimamente invasivo, se compone de una técnica avanzada en la cual se ligan la vena y la arteria del riñón así como éste mismo órgano, con alta precisión y seguridad. La nefrectomía laparoscópica ofrece al paciente importantes beneficios como una recuperación más rápida, menos dolor y una estancia hospitalaria corta. Para la extracción del riñón, que normalmente ocupa unas grandes dimensiones, se realiza una incisión abdominal baja similar a la de las cesáreas para minimizar el impacto estético y doloroso de la técnica habitual.
La nefrectomía radical robótica supone un avance frente a la laparoscopia, en este caso se realizan las mismas pequeñas incisiones pero los instrumentos de trabajo están acoplados al sistema robótico Da Vinci y son manejados por el cirujano desde una consola. La gran ventaja que aporta este sistema robótico es que los instrumentos de trabajo permiten la angulación en su punta y esto hace que todos los movimientos durante la cirugía sean mucho más precisos. Este abordaje está especialmente indicado en cirugías complejas. Debe discutir con el urólogo para su caso específico cuál de los abordajes laparoscópico o robótico es más adecuado para su patología.