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Hiperplasia benigna de próstata

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una afección que se hace cada vez más común en los hombres a medida que envejecen. Implica el crecimiento benigno de la glándula prostática que puede ocasionar síntomas como la dificultad e incluso la imposibilidad para orinar (retención aguda de orina), micción frecuente diurna y nocturna, flujo miccional débil y sensación de no poder vaciar completamente la vejiga. En los casos más extremos puede provocar una anulación de la función de los riñones o producir infecciones derivadas de la orina que se acumula en la vejiga por la imposibilidad de vaciarla. Los síntomas que provoca la HBP suelen afectar la calidad de vida y la autoestima del paciente, en ocasiones limitando sus actividades diarias. Estos generalmente se manifiestan de forma progresiva y si se mantienen a lo largo del tiempo sin tratamiento, pueden generar daños irreversibles en la musculatura y funcionamiento de la vejiga. Aunque la HBP puede ser muy incómoda, es curable. Los tratamientos varían desde cambios en el estilo de vida y medicamentos hasta procedimientos mínimamente invasivos o cirugía sin incisiones en los que se elimina la mayor parte del tejido prostático que ocasiona la obstrucción. 

Hiperplasia benigna de próstata

La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una afección que se hace cada vez más común en los hombres a medida que envejecen. Implica el crecimiento benigno de la glándula prostática que puede ocasionar síntomas como la dificultad e incluso la imposibilidad para orinar (retención aguda de orina), micción frecuente diurna y nocturna, flujo miccional débil y sensación de no poder vaciar completamente la vejiga. En los casos más extremos puede provocar una anulación de la función de los riñones o producir infecciones derivadas de la orina que se acumula en la vejiga por la imposibilidad de vaciarla. Los síntomas que provoca la HBP suelen afectar la calidad de vida y la autoestima del paciente, en ocasiones limitando sus actividades diarias. Estos generalmente se manifiestan de forma progresiva y si se mantienen a lo largo del tiempo sin tratamiento, pueden generar daños irreversibles en la musculatura y funcionamiento de la vejiga. Aunque la HBP puede ser muy incómoda, es curable. Los tratamientos varían desde cambios en el estilo de vida y medicamentos hasta procedimientos mínimamente invasivos o cirugía sin incisiones en los que se elimina la mayor parte del tejido prostático que ocasiona la obstrucción.