Pieloplastia
La pieloplastia laparoscópica es un procedimiento quirúrgico utilizado para reparar una estrechez o un bloqueo al paso de orina del uréter, el conducto que transporta la orina desde el riñón hasta la vejiga. Consiste en eliminar la porción enferma de este tubo y unir mediante una compleja sutura, los extremos sanos. Este procedimiento se realiza a través pequeñas incisiones en el abdomen utilizando material de mínima invasión que permite al cirujano visualizar y manipular los tejidos internos utilizado una cámara de alta definición. La pieloplastia laparoscópica se hace bajo anestesia general y ofrece ventajas sobre la cirugía abierta tradicional, como menor dolor postoperatorio, cicatrices más pequeñas y una recuperación más rápida. Además, tiene tasas de éxito similares a la cirugía abierta en términos de aliviar los síntomas y mejorar la función renal.
En el caso de la pieloplastia robótica se realizan las mismas pequeñas incisiones pero los instrumentos de trabajo están acoplados al sistema robótico Da Vinci y son manejados por el cirujano desde una consola. La gran ventaja que aporta este sistema robótico es que los instrumentos de trabajos permiten la angulación en su punta y esto hace que todos los movimientos durante la cirugía sean mucho más precisos. Está especialmente indicado en casos complejos como es el caso de pacientes con cirugías previas. Requiere también de anestesia general y un ingreso hospitalario de 1-2 días.
Posterior a la intervención se debe llevar un catéter ureteral (en el interior de este tubo que va del riñón a la vejiga) durante unas semanas, el cual se retira generalmente en el área de consultas, de forma ambulatoria.

